La espiral maravillosa

El sex appeal de las soluciones imaginarias

 

Anemic cinema (Marcel Duchamp)

Jakob Bernoulli escribió que la espiral logarítmica puede ser utilizada como un símbolo, bien de fortaleza y constancia en la adversidad, o bien como símbolo del cuerpo humano, el cual, después de todos los cambios y mutaciones, incluso después de la muerte, será restaurado a su Ser perfecto y exacto.

 

 

Existen una serie de personas y personajes que han adoptado soluciones imaginarias y virtuales en una época muy concreta de la historia, los años veinte, y en un lugar en concreto, en la República de Montmartre en París.

Eadem mutata resurgo (‘[Siendo] La misma, vuelvo a surgir cambiada’) como spira mirabilis, «espiral maravillosa».

Rrose Sélavy es el álter ego de Duchamp. Rrose Sélavy es un juego de palabras que significa –del francés al español–: Rrose como ‘Eros’ y Sélavy como ‘C’est la vie’, lo cual significa: Eros es la vida o como ‘arroser la vie’ –hacer un brindis a la vida–.

Leocadia Cantalapiedra adoptó como solución virtual un álter ego masculino primero, y un álter ego femenino más tarde, a su llegada a París.

Ambos formaron parte del Colegio Patafísico de París, el cual tenía como emblema una espiral.

 

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Colegio Patafísico de París

El Collège de Pataphysique de París, fue inaugurado en 1948 (22 Palotin del 76, según el calendario patafísico), como contraposición a las academias de arte y ciencias del tipo del Collège de France y en conmemoración a los cincuenta años del doctor Faustroll, el personaje principal de la novela Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico, de Alfred Jarry. Esta institución se encarga, principalmente, de perpetuar la ciencia creada por Jarry, y de maquinar eruditos estudios sobre ciencias inventadas e inútiles. Enigmas, incongruencias, misterios. Alfred Jarry fue uno de los precursores más importantes del surrealismo, del dadaísmo y del teatro del absurdo, movimientos que vivieron su mayor auge en el Montmartre de los años veinte en París.

 

LEOCADIA CANTALAPIEDRA

Como un símbolo de fortaleza y constancia en la adversidad (Leo) o como símbolo del cuerpo humano, el cual, después de todos los cambios y mutaciones (Nico), incluso después de la muerte, será restaurado a su Ser perfecto y exacto (Zoe).

 

Leocadia Cantalapiedra (Salamanca, 16 de septiembre de 1890 – México fl. 1952) fue una cineasta española de la época de las vanguardias. Su familia se trasladó a Madrid a principios del siglo XX donde, gracias a la mentalidad abierta de su madre, Fuencisla Cuadrado, recibió una esmerada educación en unos tiempos en los cuales existía la prohibición de que las mujeres cursaran estudios oficialmente en la universidad, hasta el año 1910 en que cambió la ley.

Leocadia adoptó un álter ego masculino llamado Nico, para llevar a cabo una serie de trabajos cinematográficos fuera de los espacios-refugio, como ella los llamó.

En los años veinte se trasladó a París. En la República de Montmartre se encontró con los locos años veinte, que tras la Primera Guerra Mundial y como reacción a la tragedia vivida, se convirtió en un oasis en un periodo de entre guerras. Bajo un nuevo álter ego, Zoe, pudo liberarse en parte de todas aquellas imposiciones sociales hacia la mujer que había vivido hasta el momento. Entre el frenesí de una época en la que confluyeron los artistas de vanguardia, bohemios, y personas de a pie venidos desde diversos lugares y que se irguieron en contra de todo lo establecido, Leocadia creó sus películas más irreverentes y antiartísticas.

Tras el crack del 29 aquella oleada de libertad llegó a su fin, y los datos sobre la vida de Leocadia son dispersos y poco fiables.

Últimas noticias

Algunas fuentes indican que pudo emigrar a México. El fantasma soy yo, una breve película realizada en México en 1952, de autor desconocido, en la cual aparece una de sus inconfundibles muñecas (piezas únicas), posee unos rasgos estilísticos que hacen presuponer la autoría de Leocadia Cantalapiedra.

 

 Fotograma de El fantasma soy yo. Autor desconocido

 

Otras fuentes aseguran que Leocadia permaneció en Francia hasta el final de sus días. El nombre de Zoe aparece entre los fundadores del Collège de Pataphysique de París. Sus trabajos cinematográficos contienen continuas referencias al trabajo de Alfred Jarry, entre otros.